lunes, 24 de noviembre de 2008

El 18 de Julio en Córdoba. El inicio de la sangría fraternal.

El 18 de julio de 1936 no sería una fecha cualquiera para España. Ese día contempló el nacimiento de una de las mayores conflagraciones civiles de nuestra historia contemporánea.

La ciudad de Córdoba, una vez más como en tiempos pretéritos y a pesar de su destacado provincianismo y retraso económico, no se vería marginada de esta historia.

En Córdoba, la coalición de izquierdas, el denominado Frente Popular, salió victorioso en las urnas durante los comicios de febrero de 1936. Como consecuencia de estas elecciones se elige como alcalde de Córdoba al funcionario de correos, de origen cacereño y militante del Partido Socialista Obrero Español, Manuel Sánchez Badajoz, quién sucedería a José Fernandez Jiménez como primer edil, previa negociación con el gobernador civil Antonio Rodríguez de León, periodista sevillano perteciente a Unión Republicana, y al que la derecha consideraba persona próxima a la izquierda y la izquierda como político de centro-derecha, lo que explicará el papel tan impotente como cobarde, según se mire, en este hecho histórico como es la guerra civil en Córdoba.



Para entender mejor los sucesos ocurridos hay que echar un vistazo a la situación política cordobesa previa a la guerra, durante la Segunda República.

La primera irrupción de la izquierda, o lo que podiamos llamar izquierda en la atrasada Córdoba de la época, estaba representada por políticos de índole liberal (muy a la antigua usanza, de esos de ateneo, puro, cafe, copa y trajes de blanco colonial) o mejor dicho, social-liberal, ya que empezaba a calar entre ellos las doctrinas sociales obreristas pero de las que todavía aún estaban muy alejados como para poder ser tomados como políticos sindicalistas obreros o "comunistas quema-iglesias", como muchos entenderian hoy día.

La izquierda cordobesa, mayoritaria y que por primera vez ocupó el poder local, estaba representada por una serie de alcaldes y concejales pertenecientes a organizaciones republicanas burguesas de tendencias jacobinas, sirvase el lector de su mejor denominación.

Los partidos de izquierda como el PSOE eran marginales aún, pero sus elementos empezaban a ocupar pequeños puestos administrativos en ese ayuntamiento "republicano" del bieno social azañista (1931-1933), mientras que el PCE era inexistente, reflejo de su situación nacional y a pesar de ello su influencia iba en aumento como en aumento iba la radicalización de la sociedad española, aunque concretamente en Córdoba no llegaría a significarse demasiado debido a que la capital caería el primer día en manos rebeldes.

Sin embargo, el gran bastión de las ideas obreras, anarquistas o socialistas en Córdoba se encontraba no tanto en los partidos políticos como en los sindicatos.

El sindicato predominante en la ciudad era la Unión General de Trabajadores (UGT), que aún siendo la organización sindical mas importante no era muy potente, puesto que el potencial de ese sindicato estaba en los obreros industriales y dado que en la ciudad escaseaba precisamente la industria, habia pocos obreros concienciados plenamente.

El otro sindicato era la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), escaso en el nucleo de la capital pero mas difundido en los sectores agricolas de las huertas y barriadas que existian (y existen) alrededor de la ciudad.

Sin duda alguna, el débil sindicalismo de la ciudad quitaría una baza armada con la que poder combatir el alzamiento rebelde. La UGT, aunque predominante, era débil en número y estaba desarmada y la CNT estaba demasiado difusa en el campo como para poder organizar alguna defensa de una capital en la que casi no tenían influencia, y en la que solo tenían una pequeña sede.

Por parte de la derecha, los sectores conservadores y tradicionales vieron integradas sus filas por los viejos liberales mas conservadores, temerosos de las acciones obreras.

El alma de la derecha en Córdoba estaba en el monárquico Partido Agrario y en los circulos agrarios y mercantiles de la ciudad liderados por las grandes familias de la oligarquía cordobesa, poseedoras de tierras y comercios. Familias como los Cruz Conde,en la que destacan algunos de su miembros, como José Cruz-Conde, colaborador de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, siendo nombrado por éste a través del oficialista Unión Patriótica, alcalde de Córdoba. José Cruz-Conde no dudaría en sumarse a la conspiración del 18 de Julio para alzar las armas rebeldes contra la República. Otros integrantes de esta ilustre familia cordobesa serían Antonio Cruz-Conde y Alfonso Cruz-Conde, posteriores alcaldes de Córdoba, durante la dictadura franquista.

El Centro político era casi inexistente, se podría decir que lo mas cercano estaba representado por el Partido Radical Republicano, liderado a nivel nacional por el cordobés Lerroux, quién no tuvo problema en apoyar a la izquierda en el primer bienio social-azañista como tampoco tuvo escrúpulo en ocupar la alcaldía de la ciudad durante el bienio radical-cedista (1933-1936), apoyados por la derecha mas monarquica y clerical, y por ende, antirrepublicana.

Siguiendo el hilo de los acontecimientos, la alcaldía de Manuel Sánchez-Badajoz duraría pocos meses. El Alcalde, único socialista en la historia de Córdoba, intentaría realizar medidas sociales para favorecer a los sectores sociales obreros. Entre sus medidas se pueden incluir:

- Sanear las cuentas municipales. El ayuntamiento estaba endeudado desde la época de los Cruz Conde bajo la dictadura de Primo de Rivera, debido en parte a las suntuosas obras públicas del periodo. Sin éxito, los bancos le denegaron su ayuda, mas concretamente el Banco de Crédito Provincial.

- Intento de compra y municipalización de la compañía de aguas. Que no consiguió porque los bancos le negaron el crédito.

- Intento de que la compañía eléctrica bajara los recibos de la luz. Sin éxito.



SANGRE EN CÓRDOBA

En la tarde del 18 de julio de 1936, desde el Cuartel de Artillería y por orden del coronel Ciriaco Cascajo (orden a su vez del general Queipo de Llano desde Sevilla) se proclama el bando de guerra y saca tropas a la calle con cañones incluidos.


El golpe es apoyado inmediantamente por los grandes terratenientes y administradores de fincas pertenecientes al Circulo de Labradores y la Cámara Agrícola, que acuden raudos al cuartel para ponerse a las órdenes de los golpistas. Militantes de extrema derecha así como miembros pertenecientes a la élite comercial e industrial de Córdoba, representados por el Círculo mercantil, la Cámara de comercio e industria y el elitista Círculo de la Amistad corren también a ponerse del lado rebelde.

Es de destacar la poca o escasamente conocida participación de la Iglesia Católica en la lucha local, a la cual hemos de suponer un apoyo al menos tácito del lado de la rebelión.
(Por desgracia no he podido encontrar fuentes fiables sobre la partipación clerical, pero si las encuentro las pondré en una nota a parte).

La Guardia Civil, acuartelada en el cuartel de La Victoria (Avda Medina Azahara) titubeó en sublevarse o no, pero Cascajo les obligó a unirse a ellos mediante un golpe interno. Los mandos indecisos fueron destituidos y puesto al mando Luis Zurdo.

El Cuerpo de Seguridad y Asalto, conocido popularmente como la Guardia de Asalto, era la policía encargada de velar por el órden público en las ciudades, creada por el gobierno republicano en 1931.

La Guardia de Asalto en Córdoba era un unidad muy pequeña, sobre todo en comparación con la Guardia Civil, ya que Córdoba era considera como una capital sin muchos problemas de seguridad, huelgas o disturbios por lo que nunca necesitó un gran número de agentes para mantener el orden.

Sus mandos eran considerados como muy leales a la República, y su comandante era el capitán Manuel Tarazona Amaya, el cual no dudó en ponerse al lado de la legalidad ayudando a defender la República, el cual de inmediato se puso al servicio del gobernador civil Rodríguez de León y del alcalde Sánchez Badajoz.



En un primer momento, ante lo evidente del golpe así como el avance de los sublevados hacia el Gobierno Civil (cruce avdas Ronda de los Tejares y Gran Capitán, frente a Corte Inglés), el gobernador Rodríguez de León, titubeante, decide entregar el Gobierno Civil a los rebeldes, pero la actuación de los diputados socialistas Vicente Romera y Manuel Castro Molina así como el presidente de la Diputación José Guerra Lozano lo impiden, convenciendo al todavía indeciso gobernador para que resistiera a los rebeldes en el edificio.

En las calles de la capital, el capitán Tarazona y sus guardias de asalto, acompañados por el alcalde y algunos militantes socialistas y "ugetistas", como de ciudadanos de a pie intentan defender las calles y los puntos estratégicos de la ciudad pero su escaso número, superado por el ejército y la guardia civil les convence en retroceder y atrincherarse en el Gobierno Civil ante la hipotética llegada de auxilo gubernamental o un cambio de lealtad en la ciudad. El pueblo, en el caso de haber querido alzarse asi como se hizo en Madrid o Barcelona, estaba impotente en Córdoba, debido a que el gobernador civil no dió la orden de repartir las armas al pueblo. Indecisión de Rodríguez de León y falta de pericia de los dirigentes sindicales, quienes eran los responsables de movilizar a la clase obrera cordobesa.

Ya en el Gobierno Civil, las autoridades consiguen defenderse durante algunas horas frente al tiroteo que hace la guardia civil con fusilería, pero la resistencia durará poco, porque horas despues se reorganiza el ejército y el batallón de artillería consigue colocar algunos cañones frente al edificio resistente, haciendo fuego sobre él (hoy en día recíbe el nombre de Glorieta de los Artilleros).

La resistencia se desmorona y el colaborativo Rodríguez de León entrega el edificio, gracias a su actitud conseguirá salvarse. Es apresado el diputado Manuel Castro Molina que posteriormente conseguirá escapar a la zona republicana. Del capitán Tarazona nada se sabe, es posible que fuera muerto en el acto o fusilado posteriormente.

El alcalde Sánchez Badajoz y el diputado Vicente Romera logran escapar hacia el Ayuntamiento, y desde allí intentan organizar otra resistencia, que se verá desvanecida frente a los cañones enemigos ya entrada la noche.
Aprovechando el incendio y el desconcierto del momento, el alcalde y el diputado logran escapar disfrazados de bomberos.

En torno a las doce de la noche los rebeldes consiguen controlar los puntos estratégicos de la ciudad como Correos, la Plaza de la República (Plaza de las Tendillas) la cual sería renombrada como plaza de Jose Antonio al finalizar la guerra, ayuntamiento y Estación de Ferrocarril, en la cual interceptaron un tren proveniente de Madrid y que se dirigía a Málaga, en el que viajaban los diputados socialistas Luis Dorado y Antonio Acuña, que serían fusilados dias despues.

La resistencia obrera se manifesterá en intentos de incendios de las Iglesias de San Agustín y Santa Marina, así como el atrincheramiento en las sedes del PSOE y la CNT, que serían aplastadas e incendiadas.
También se produjo el asesinato del abogado Jose María Herrero, militante de la CEDA
(Confederación Española de Derechas Autónomas) por parte de desconocidos.

Esa misma noche del 18 de julio, el coronel Cascajo logra controlar de facto la ciudad de Córdoba y nombra nuevas autoridades afínes a la derecha.
Nombra como nuevo alcalde a Salvador Muñoz Pérez, a Eduardo Quero nuevo presidente de la Diputación y a José Marín Alcázar nuevo gobernador civil.

Desde aquella misma jornada empezaría la represión y los fusilamientos. Los rebeldes utilizaron como prisión el cuartel de Falange Española y JONS, y sobre todo el alcázar de los reyes católicos, de cuyo edificio se han oído rumores y leyendas, de toreros famosos que practicaban con presos para ahorrarse el gasto de un toro o una vaquilla. Eso es algo dificil de comprobar.

En el mismo patio del alcázar se fusilaría en los siguientes días a unos 300 cordobeses que fueron encontrados culpables de ser "revolucionarios". Los muros viejos del Marrubial también se verían llenos de presos ametrallados literalmente por el enemigo, cuyos cadáveres fueron a dar "descanso" en fosas comunes de los cementerios de la Salud y de San Rafael, los mas afortunados, y otros, los menos, a una cuneta al azar, de una carretera cualquiera.

El 5 de agosto, tras una investigación realizada por órden del coronel Cascajo y ejecutada por el cabo Pedro Lara González, consiguen detener al ya ex-alcalde Sánchez Badajoz, al diputado Romera y a los concejales León Fernández, Ruiz Santaella y Copado Moyano en la casa del bombero José Díaz, considerado revolucionario de izquierda, casa localizada en la zona de la Ronda del Marrubial, concretamente en la Huerta de los Aldabones, frente a la Iglesia "del Rescatado" en la Plaza del Corazón de María o "del Alpargate".



El 8 de mayo serían fusilados los ex-regidores detenidos.



Córdoba estaría en manos rebeldes hasta el final de la guerra.

Joaquín López Carmona.

2 comentarios:

Esperanza dijo...

Hola Joaquin,
me ha interesado mucho tu comentario del 18 de julio 1936 en Cordoba.
El diputado socialista Manuel Castro Molina fué esposo de una hermana de mi madre y me interesaria saber mas, si es posible, sobre las condiciones de su detencion. Mi madre fué instigadora de su huida a la zona republicana, por lo cual estuvo presa durante seis meses. Me falta el episodio de como ocurrieron las cosas antes de esta huida.
Si me puedes ayudar, te lo agradezco y si por mi parte puedo darte algunas aclaraciones, lo haré con mucho gusto.
Gracias y un cordial saludo.
Esperanza

Joaquín López Carmona dijo...

¡Hace dos años de tu comentario Esperanza!

Imperdonable que no me haya enterado pero como es un post tan antiguo no me había molestado en repasar los comentarios, creyendo que blogger me infomaría de alguna manera, imperdonable mi dejadez en cuanto al blog, intentaré investigar sobre lo que me dices, gracias por tu atención, aunque te advierto que será muy dificil, ya que la historia local cordobesa esta llena de pocos datos fiables y muchas leyendas e historias orales exageradas.